Diferencia entre violencia de género y violencia intrafamiliar

Diferencia entre violencia de género y violencia intrafamiliar

Escrito por Karla Yáñez, Abogada de Familia

Con frecuencia se utilizan como sinónimos la violencia de género y la violencia intrafamiliar, pese a que no son lo mismo. La violencia intrafamiliar se refiere al espacio donde ocurre la agresión: el contexto familiar o de convivencia. La violencia de género, en cambio, tiene un origen estructural, basado en relaciones históricas de desigualdad y poder que afectan principalmente a las mujeres y diversidades. Reducirla a un simple “conflicto de pareja” o “conflictiva parental” invisibiliza su verdadera dimensión.

No es solo una diferencia teórica

Asemejar o igualar ambos conceptos no solo es un error teórico, sino que tiene consecuencias concretas. Cuando las instituciones abordan la violencia de género como un problema doméstico, muchas veces minimizan el riesgo, promueven conciliaciones improcedentes o responsabilizan a las víctimas por mantener el vínculo con su agresor. Se pierde de vista que no existe igualdad de condiciones entre quien ejerce control y quien vive violencia.

De hecho, hasta antes de la entrada en vigencia de la Ley 21.675, que estatuye medidas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia en contra de las mujeres en razón de su género —promulgada recién en 2024—, los Tribunales de Familia de nuestro país consideraban aún los actos de violencia de género como “violencia intrafamiliar”, siendo la Ley 20.066 (Ley de Violencia Intrafamiliar) la única herramienta para proteger a las mujeres.

Más allá del hogar

Además, limitar la violencia de género al ámbito familiar deja fuera otras formas de violencia que las mujeres enfrentan cotidianamente: el acoso, la violencia sexual, económica, digital o laboral. Todas ellas responden a una misma lógica: la subordinación y el control ejercido sobre las mujeres por razones de género, aunque no ocurran dentro del hogar.

Nombrar correctamente importa

Incorporar una verdadera perspectiva de género implica comprender estas diferencias y nombrar correctamente las violencias. No se trata de un debate semántico, sino de reconocer que la violencia contra las mujeres no es un asunto privado ni doméstico, sino una problemática social y estructural que requiere respuestas especializadas, protección efectiva y un compromiso real del Estado y la sociedad.


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